Bragado volvió a vestirse de fiesta para celebrar sus raíces criollas. Los fogones, las propuestas culturales, los espectáculos musicales y el tradicional Paseo Criollo fueron protagonistas de una nueva edición, que también tuvo que afrontar imprevistos por las condiciones climáticas.
La 55.ª edición de la Fiesta Nacional del Caballo llegó a su fin después de cinco jornadas en las que Bragado volvió a encontrarse con una de sus celebraciones más representativas. Entre el 7 y el 11 de octubre, la ciudad fue escenario de actividades culturales, expresiones tradicionalistas, música y encuentros populares que pusieron en primer plano la identidad local.

La programación comenzó con un homenaje a Florencio Molina Campos, al cumplirse cien años de su primera exposición de pintura, y continuó con propuestas vinculadas a la historia de Bragado. Entre ellas se destacó la charla del ingeniero Aníbal Grosso, titulada “La pampa parió a Bragado”, acompañada por canto surero y danzas tradicionales.
Los fogones, el corazón de la celebración
Con el encendido de los fogones, la apertura de la muestra artesanal y la puesta en marcha del paseo comercial, la fiesta comenzó a mostrar una vez más su costado más popular. Las instituciones y los grupos que participan de los fogones tuvieron un papel central, aportando trabajo, organización y una propuesta gastronómica que forma parte de la esencia de esta celebración.

La Plaza 25 de Mayo volvió a convertirse en uno de los principales puntos de encuentro, con el escenario mayor como espacio para artistas locales y figuras convocantes. Valeria López Vila abrió las presentaciones musicales centrales, mientras que Campedrinos y Juan Fuentes formaron parte de la programación artística de las jornadas siguientes.
La muestra artesanal también aportó un espacio para conocer y valorar el trabajo de expositores y artesanos, sumando una propuesta cultural a la actividad de la plaza.
El campo y las tradiciones gauchas
Las destrezas criollas, el aparte campero, el concurso de aperos y el entrevero de tropillas integraron las actividades previstas para el campo de destrezas “Don Abel Figuerón”, en el predio de la Laguna.
Uno de los momentos más esperados era la tradicional jineteada del domingo. Sin embargo, las dificultades para trasladar las tropillas desde distintos puntos de la provincia, como consecuencia de las lluvias y el estado de los caminos rurales, obligaron a suspenderla. La decisión modificó uno de los principales atractivos del programa, aunque se mantuvieron propuestas en el predio.

El tradicional Paseo Criollo, en cambio, permitió que las costumbres gauchas volvieran a recorrer las calles de Bragado, con la participación de jinetes y representantes de la tradición campera.
Una fiesta que identifica a Bragado
Más allá de los espectáculos y de las actividades que pudieron concretarse, la 55.ª Fiesta Nacional del Caballo volvió a poner en evidencia la importancia de preservar las costumbres y transmitirlas a las nuevas generaciones.
Detrás de cada fogón, de cada presentación artística y de cada propuesta tradicionalista existe el trabajo de personas e instituciones que sostienen una celebración que forma parte de la historia y de la identidad de la comunidad.

La edición de 2026 tuvo momentos de encuentro, propuestas culturales y música, pero también debió adaptarse a circunstancias que escaparon a la organización. La suspensión de la jineteada fue uno de los hechos que condicionaron el programa, sin impedir que el resto de las actividades continuara.
Bragado cerró así una nueva edición de su Fiesta Nacional del Caballo, una celebración que cada año renueva el vínculo de la ciudad con sus raíces, el campo y las tradiciones criollas.






